… sino a quien conmigo va.

¡Quién hubiera tal ventura

sobre las aguas del mar,

como hubo el infante Arnaldos

la mañana de San Juan!

Andando a buscar la caza

para su falcón cebar,

vio venir una galera

que a tierra quiere llegar;

las velas trae de seda,

la ejarcia de oro torzal,

áncoras tiene de plata,

tablas de fino coral.

Marinero que la guía

diciendo viene un cantar

que la mar ponía en calma,

los vientos hace amainar;

los peces que andan al hondo,

arriba los hace andar,

las aves que van volando,

al mástil vienen a posar.

Allí habló el infante Arnaldos,

Bien oiréis lo que dirá:

“-Por tu vida, el marinero

dígasme ora ese cantar.”

Respondiole el marinero,

tal respuesta le fue a dar:

-“Yo no digo mi canción

sino a quien conmigo va.”

No sé si fue en segundo o tercero de E.G.B., creo que una tutora de los mayores, llamada Marian, me daba lengua. Tenía el pelo largo y suelto. Leímos el conde Arnaldos, y mi mente comenzó a volar, mi alma se dejó llevar…

https://www.hoy.es/v/20100926/opinion/sino-quien-conmigo-20100926.html

2 de enero de 1492

Romance de Abenámar

– ¡Abenámar, Abenámar,

moro de la morería,

el día que tu naciste

grandes señales había!

Estaba la mar en calma,

la luna estaba crecida,

moro que en tal signo nace

no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro,

bien  oiréis lo que decía:

  • -No te la diré, señor,

Aunque me cueste la vida,

porque soy hijo de un moro

y una cristiana cautiva;

siendo yo niño y muchacho

mi madre me lo decía:

que mentira no dijese,

que era grande villanía;

por tanto, pregunta, rey,

que la verdad te diría.

  • -Yo te agradezco, Abenámar,

aquesta tu cortesía.

¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!

  • -El Alambra era, señor,

y la otra la mezquita,

los otros los Alixares,

labrados a maravilla.

El moro que los labraba

cien doblas ganaba al día,

y el día que no los labra

otras tantas se perdía.

El otro es Generalife,

huerta que par no tenía,

el otro Torres Bermejas,

castillo de gran valía.

Allí habló el rey don Juan,

bien oiréis lo que decía:

  • -Si tú quisieses Granada,

contigo me casaría;

Romance de Amenábar

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla.

  • -Casada soy, rey don Juan,

Casada soy que no viuda;

el moro que a mí me tiene

muy grande bien me quería.

Anónimo