2 de enero de 1492

Romance de Abenámar

– ¡Abenámar, Abenámar,

moro de la morería,

el día que tu naciste

grandes señales había!

Estaba la mar en calma,

la luna estaba crecida,

moro que en tal signo nace

no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro,

bien  oiréis lo que decía:

  • -No te la diré, señor,

Aunque me cueste la vida,

porque soy hijo de un moro

y una cristiana cautiva;

siendo yo niño y muchacho

mi madre me lo decía:

que mentira no dijese,

que era grande villanía;

por tanto, pregunta, rey,

que la verdad te diría.

  • -Yo te agradezco, Abenámar,

aquesta tu cortesía.

¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!

  • -El Alambra era, señor,

y la otra la mezquita,

los otros los Alixares,

labrados a maravilla.

El moro que los labraba

cien doblas ganaba al día,

y el día que no los labra

otras tantas se perdía.

El otro es Generalife,

huerta que par no tenía,

el otro Torres Bermejas,

castillo de gran valía.

Allí habló el rey don Juan,

bien oiréis lo que decía:

  • -Si tú quisieses Granada,

contigo me casaría;

Romance de Amenábar

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla.

  • -Casada soy, rey don Juan,

Casada soy que no viuda;

el moro que a mí me tiene

muy grande bien me quería.

Anónimo

SUMARIO 4. Consultorio 746. – Cervantes, verdaderamente manco?

La cultura durante el siglo XVI

FUENTE: HISTORIA Y VIDA

AÑO VI NÚMERO 62 MAYO 1973

* Revista mensual editada por Gaceta Ilustrada, S.A.

* Impreso en los talleres de “La Vanguardia”

* Director: Ramón Cunill

En su vida de Miguel de Cervantes Saavedra, publicada en Madrid en 1819 y varias veces reimpresa, Don Martín Fernández de Navarrete, aludiendo a la batalla de Lepanto, dice: ”Recibió Cervantes en tan activa refriega tres arcabuzazos, dos de ellos en el pecho, y el tercero en la mano izquierda, que le quedó manca y estropeada.” Lo mismo o algo muy semejante, escriben otros muchos ilustres biógrafos del autor del Quijote. ¿Por qué, entonces,  en El Huésped del Sevillano y alguna otra obra teatral los actores que encarnan a Cervantes salen a escena simulando que les falta el brazo? ¿Es que le cortaron dicho brazo a causa de las heridas recibidas? Creo que no. Y, por tanto, se debiera evitar el efecto deplorable de ver a Cervantes más mutilado de lo que quedó en Lepanto.

Si es que estoy en un error, les agradecería me sacaran de él.

Miguel Ortí Calvo Cuenca

Soldados republicanos en Belchite, recién conquistado
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Poesía épica y clerical

El oficio de juglar consistía en entretener a la gente a cambio de una paga en dinero o en especie. Su éxito dependía de sus habilidades y de las exigencias del público. Una de sus habilidades era recitar cantares de gesta ante un auditorio (plazas, castillos) con agudeza e ingenio. El autor estaba condicionado al estamento eclesiástico.

XL

Así, con tal entender,

todos sentidos humanos

conservados,

cercado de su mujer

i de sus hijos e hermanos

e criados,

dio el alma a quien se la dio

el cual la ponga en el cielo

y en su gloria,

que aunque la vida perdió,

dexónos harto consuelo

su memoria.

Jorge Manrique -Coplas a la muerte de su padre-





El crimen fue en Granada

El lenguaje está hecho a base de imágenes, y nuestro pueblo tiene una una riqueza magnífica de ellas. Hay dos grupos de poetas que luchan en la Historia Lírica de España, o las dos Españas, que decía Machado, los poetas llamados populares y los poetas llamados propiamente cultos.

Gentes que hacen su poesía andando los caminos o gentes que hacen su poesía sentados en su mesa.

Pero quiero hacer constar que no creo en la eficacia de esta lucha ni creo en lo de poeta italianizante y poeta castellano. En todos ellos hay, a mi modo de ver, un profundo sentimiento nacional.

Dice el gran poeta francés Paul Valéry que el estado de inspiración no es el estado conveniente para escribir un poema. Como creo en la inspiración que Dios envía, creo que Valéry va bien encaminado. El estado de inspiración es un estado de recogimiento pero no de dinamismo creado. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique. No creo que ningún gran artista trabaje en estado de fiebre. Aun los místicos, trabajan cuando ya la inefable paloma del Espíritu Santo abandona sus celdas y se va perdiendo por las nubes. Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero. La inspiración da la imagen pero no el vestido.

El poeta, pues, va adquiriendo con el tiempo conciencia creadora y técnica para la imagen.

Federico García Lorca: Conferencias. (Extracto)

Buenos y lluviosos días: Feliz jueves navideño. Hoy quería hablaros de la creatividad, la inspiración esta que llamamos musa, las influencias, los poetas cultos y cortesanos que tanto me gusta estudiar sus biografías para situarlos en el marco histórico de nuestra nación, y se me ocurrían muchas ideas, ejemplos, citas, etc. Pero, ¿quién mejor que el gran Lorca nos iba a iluminar sobre el tema?

De Lorca poco que decir ya a estas alturas, habiendo transcurrido 121 años desde que una maestra de pueblo dio a luz al poeta más elogiado, homenajeado, estudiado, reconocido y envidiado de todos lo tiempos. Infancia en Granada, juventud en Madrid, madurez en Nueva York y muerte en Granada, su Granada.

Os dejo unas palabras súper acertadas que le dedicó el gran Machado:

Se le vio, caminado entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle a la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico -sangre en la frente y plomo en las entrañas-

…Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada!- en su Granada…

Muchas gracias.

http://www.culturandalucia.com/FEDERICO_GARCIA_LORCA/Federico_Garcia_Lorca_IMAGENES.htm#inicio%20galeria

La persistencia de la memoria (1931)

Dalí utilizaba una técnica, se dice que se iba a dormir con una cucharilla de madera en la mano, que en el momento de quedarse dormido, la cucharilla se caía al suelo y el ruido le despertaba, así intentaba que el sonido le interrumpiera el sueño y pudiese anotar las imágenes que le sobrevenían justo en ese momento, entre coger el sueño y despertarse.