El crimen fue en Granada

El lenguaje está hecho a base de imágenes, y nuestro pueblo tiene una una riqueza magnífica de ellas. Hay dos grupos de poetas que luchan en la Historia Lírica de España, o las dos Españas, que decía Machado, los poetas llamados populares y los poetas llamados propiamente cultos.

Gentes que hacen su poesía andando los caminos o gentes que hacen su poesía sentados en su mesa.

Pero quiero hacer constar que no creo en la eficacia de esta lucha ni creo en lo de poeta italianizante y poeta castellano. En todos ellos hay, a mi modo de ver, un profundo sentimiento nacional.

Dice el gran poeta francés Paul Valéry que el estado de inspiración no es el estado conveniente para escribir un poema. Como creo en la inspiración que Dios envía, creo que Valéry va bien encaminado. El estado de inspiración es un estado de recogimiento pero no de dinamismo creado. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique. No creo que ningún gran artista trabaje en estado de fiebre. Aun los místicos, trabajan cuando ya la inefable paloma del Espíritu Santo abandona sus celdas y se va perdiendo por las nubes. Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero. La inspiración da la imagen pero no el vestido.

El poeta, pues, va adquiriendo con el tiempo conciencia creadora y técnica para la imagen.

Federico García Lorca: Conferencias. (Extracto)

Buenos y lluviosos días: Feliz jueves navideño. Hoy quería hablaros de la creatividad, la inspiración esta que llamamos musa, las influencias, los poetas cultos y cortesanos que tanto me gusta estudiar sus biografías para situarlos en el marco histórico de nuestra nación, y se me ocurrían muchas ideas, ejemplos, citas, etc. Pero, ¿quién mejor que el gran Lorca nos iba a iluminar sobre el tema?

De Lorca poco que decir ya a estas alturas, habiendo transcurrido 121 años desde que una maestra de pueblo dio a luz al poeta más elogiado, homenajeado, estudiado, reconocido y envidiado de todos lo tiempos. Infancia en Granada, juventud en Madrid, madurez en Nueva York y muerte en Granada, su Granada.

Os dejo unas palabras súper acertadas que le dedicó el gran Machado:

Se le vio, caminado entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle a la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico -sangre en la frente y plomo en las entrañas-

…Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada!- en su Granada…

Muchas gracias.

 

http://www.culturandalucia.com/FEDERICO_GARCIA_LORCA/Federico_Garcia_Lorca_IMAGENES.htm#inicio%20galeria

 

¿Deseas que te amen?

Sueños…

Llovía.

¿Cómo no iba a estar lloviendo?

Seguro que tenía el alma en vilo.

Y tu mirada salía corriendo.

Se nos rompía el rojo hilo.

 

 

¿DESEAS QUE TE AMEN?

 

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, el rumbo de tu corazón. Sólo aquello que eres ha de ser y aquello que no eres, no. Así, en el mundo, tu modo sutil , tu gracia, tu bellísimo ser, serán objeto de elogio sin fin y el amor… un sencillo deber.

Edgar Allan Poe

La persistencia de la memoria (1931)

Dalí utilizaba una técnica, se dice que se iba a dormir con una cucharilla de madera en la mano, que en el momento de quedarse dormido, la cucharilla se caía al suelo y el ruido le despertaba, así intentaba que el sonido le interrumpiera el sueño y pudiese anotar las imágenes que le sobrevenían justo en ese momento, entre coger el sueño y despertarse.

Siglo de Oro

Me fascina como la historia se mezcla, tan grande el mundo y tan caprichoso el destino.

En 1527, Enrique VIII  y su primera esposa, Catalina de Aragón, tenían graves problemas para asegurar la sucesión al trono, y el rey, previo romance con Ana Bolena, solicitó la nulidad matrimonial al papa Clemente VII, pero gracias al poder de mi “tensión no resuelta” Carlitos rey y emperador, se la denegaron. Aunque después, en 1533, lo consiguió. Ana alumbró ese año a la futura reina Isabel I de Inglaterra, antes de que su marido la decapitara.

Se cuenta que fue una de las reinas más brillantes y admiradas que ha dado el Reino Unido. Una gran estratega, literaria y feminista hasta el punto de que ni se casó. Jugó muy bien sus cartas políticamente manteniendo posibles alianzas matrimoniales, acto, sin duda, que generó grandes negociaciones.

 

Abajo

Soneto II

Cuando cuarenta inviernos, pongan cerco a tu frente


y caven hondos surcos, en tu bello sembrado,


tu altiva juventud, que admira este presente,


será una prenda rota, con escaso valor.



Y cuando te pregunten: ¿dónde está tu belleza?

¿Dónde todo el tesoro de tus mejores días?

El decir que en el fondo, de tus hundidos ojos,

será venganza amarga y elogio innecesario.


 ¡Qué halago más valdría, al usar tu belleza,


si responder pudieras: «Este hermoso hijo mío,

ha de saldar mi cuenta y excusará mi estado»,

mostrándose heredero, de tu propia belleza!

 Será cual renovarte, cuando te encuentres viejo

y ver tu sangre ardiente, cuando la sientas fría.

William Shakespeare

 

¿Cuánto pesa el alma?

¿Cuánto pesa el alma?

Dicen que nada más morir, perdemos un cuarto de kilo, es el alma que sale del cuerpo.  MENTIRA.

Verdad que se va y verdad que pesa, mas no pesan todas lo mismo.

Ni mucho menos se van al morir, hay almas que se van al nacer, otras en la infancia, algunas en la adolescencia, muchas en la juventud, y ese cuarto de kilo se va con ellas.

Ese vacío interior que deja ¿ya no pesa?

¿Son iguales alma y conciencia? En nuestro lenguaje “al uso” soltamos frases tipo: -“me duele el alma” haciendo referencia a una tristeza que tenemos, la cual nos pesa. Y cuando decimos, por ejemplo: “tengo cargo de conciencia”, algo nos pesa también. O al revés: “tengo la conciencia tranquila”, “Tengo el alma en paz” ahí  afirmamos que no nos pesa.

Te sientas, sola, en un rincón. Tranquila, pensando, y tu mente se para justo en un recuerdo, en un momento, que es el que más te duele, el que menos quieres, el que más te dan.

Y piensas en tantas cosas, que ya se te quintan las ganas de imaginar.

Porque ya tienes bastante con la realidad, con tu realidad.

Como para fantasear, te vienen tantos temas a la cabeza: la injusticia, el odio, el rencor, el mal, el por qué, tu por qué, el ayer, el hoy, el mañana, la vida. Tu vida. ¿De qué sirve? El mundo es de todos pero cada uno tiene el suyo. En tu interior hay algo bueno, está ahí, sácalo, ten esperanza.

Era la hora para la batalla.

La mirada del soldado proyectaba al Sol su rabia.

TE ESPERARÉ- dijo ella.

REGRESARÉ – dijo él.

Bajo el claro cielo, afianzaron, colgándose cadenas en sus cuellos, su eterno amor.

Se despidieron besándose el collar. Con los cinco sentidos prometieron volver a unirse.

La eterna pregunta. ¿Voluntad u obligación?

Daba igual porque el final no cambiaría.

¿Cuánto pesa el alma? Se preguntó.

Pisaba con tanto miedo por el campo de minas, que creyó por un momento ser un ángel.

No le explotaría ninguna porque no pesaba. Y con ese pensamiento consiguió cruzar el campo.

Pero… BOOOMMM

Toda su vida en un segundo.

Recuerdos de una dudosa vida, ¿la quiso tener?, a punto de morir no sabía con certeza si la eligió o se la impusieron.

¿Voluntad u obligación?….

Efectivamente… Daba igual.

Cosas de este tipo son las que me gusta cavilar. Me gusta pensar que me aportan algo, aunque no sepa exactamente qué.

Muchas gracias.

F.K

Elegía a Ramón Sijé

 

Como toda disciplina que se precie, la retórica encuadra distintos campos de conocimiento (literatura, política, publicidad, periodismo, etc.) que se ocupan de instruir y cavilar técnicas de utilización del lenguaje con una finalidad disuasiva. La retórica tiene su origen en la Grecia clásica, ars bene dicendi, y se define como un sistema de figuras y recursos que empleados acertadamente forman una construcción artística. Las figuras literarias o recursos estilísticos son locuciones gramaticales que difieren de la sintaxis común, y sirven para engrandecer la expresividad. Tú mismo puedes señalar rasgos del lenguaje que no emplearías al hablar o escribir corrientemente, que te “extrañan”, porque en ellos está actuando la función poética (no sólo en poesía), consistente en que el lenguaje llame la atención sobre sí mismo.
Yo recuerdo, por ejemplo, la ironía, que es el modo de burlarse de alguien afirmando seriamente lo contrario de lo que se quiere dar a entender con la intención de burlarse, o el sarcasmo, que ya hiere.
El pleonasmo, que consiste, mejor dicho, insiste en una idea innecesaria, “la vi con mis propios ojos”. (Redundancia)
O la entrañable perífrasis, que elude la palabra directa y alude al objeto, así, perifrásicamente, aludimos a Lope de Vega llamándolo “el Fénix de los ingenios españoles”.
ANÁLISIS
Pero vamos a poner un ejemplo práctico para ver más figuras o recursos, y también me voy a decantar por una elegía, como ya sabemos, un poema de amistad y muerte, esta vez de Miguel Hernández a Ramón Sijé, con quien tanto quería. 

  
Yo quiero se llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
10   Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
20   temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
30   a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble kalavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
40   Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

No me digáis que no es precioso.

En fin, a mí se me eriza la piel, pero a lo que vamos, Miguel Hernández representa como nadie el giro que llevó de la poesía pura a una palabra arrebatadamente humana, es un puente entre la generación del 27 y los poetas de posguerra. Por supuesto, también escribió un libro de sonetos, “El rayo que no cesa”, qué inolvidable <<Como el toro…>>.

A lo que íbamos, debemos anticiparnos, en la elegía, a la expresión hiperbólica del dolor, la hipérbole, un tropo que consiste en realizar una exageración muy grande, “que por doler me duele hasta el aliento”, “No hay extensión más grande que mi herida”.

La anáfora, repetición de la misma palabra al comenzar varios versos, “Temprano ….., temprano ….., temprano…..”, “No perdono ….., no perdono ….., no perdono …..”.

El polisíndeton, repetir una conjunción para darle mayor fuerza a la expresión, ” y besarte la noble calavera, y desamordazarte y regresarte”.

La epanadiplosis, que consiste en poner la misma palabra al principio y al final del verso, “compañero del alma, compañero”

Y hay más, os lo aseguro, pero no es cuestión de memorizar como en la escuela, lo importante es el clímax del poema, su métrica, cuidadosos tercetos, un clásico italiano.

Lo importante es la violencia, la rabia cada vez más intensa, la actitud de loco que adopta conforme va escribiendo, la sonoridad, 

y al final la calma.

Gracias.

Latinta.com Periodismo hasta mancharse.

F.K

 

 

 

 

 

 

 

Tanto a Antonio Machado como a Miguel Hernández se les ha calificado como “poetas de pueblo” porque han sabido, los dos, recoger los sentimientos más puros del pueblo y darles su voz.

Que mi voz suba a los montes-y baje a la tierra y truene-eso pide mi garganta-desde ahora y desde siempre-; cantaba Miguel Hernández en su poema “sentado sobre los muertos” Y Antonio Machado escribe: Si hablo, suena mi propia voz como un eco-y está mi canto tan hueco-que ya ni espanta mi pena.

A través de su voz contribuyeron, y siguen contribuyendo, a ensalzar las virtudes más nobles del pueblo, como son la generosidad, la entrega, el valor y la lucha por la justicia. Ambos dieron lo mejor de su vida y de su obra para construir una España más humana y solidaria.

¿Cuáles son en la actualidad las voces del pueblo?

¿Pudiera ser el 15M?

Creo que sí, que es lo más parecido….

“La España del cincel y de la maza…

España de la rabia y de la idea…”         

 

 

Trozos de papel (I)

Las cosas seguían mal. Todo apuntaba que iba a ser muy, muy difícil, escapar de su pasado.
Aquella noche no conseguía conciliar el sueño, así que abrió el cajón, ya sabía qué guardaba.
Sacó un par de las decenas de cartas; no pudo leer; cerró el cajón con tanta fuerza que se oyó cómo del golpe se desquebrajaron los tacos que encajaban con el mueble.
Las lágrimas cayeron en cascada. ¿Por qué le dolía tanto su pasado? Debía enfrentarse a él tarde o temprano, esa cobardía estaba durando demasiado, era hora de leer.
Apretó el botón de su pasado. Ya no había marcha atrás.

Siempre se repetían los mismos versos
Siempre se repetían.


La Luna lucía y yo quería oler la primavera.
Pero entera un sol de invierno la metía
en su caja de madera.

 

 

 

F. K

Hola, me llamo Flor-Ka

Para empezar, os voy a contar de donde viene mi pseudónimo.

¿Conocéis la elegía de Lorca a Ignacio Sánchez Mejías?
Seguro que sí, pero para los que no la conocéis y también para los que sí pero quieren volver a recordarla, os recomiendo leerla entera porque es magnífica.

LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! 

Dile a la luna que venga, 
que no quiero ver la sangre 
de Ignacio sobre la arena. 

¡Que no quiero verla! 

La luna de par en par. 
Caballo de nubes quietas, 
y la plaza gris del sueño 
con sauces en las barreras. 

¡Que no quiero verla! 

Que mi recuerdo se quema. 
¡Avisad a los jazmines 
con su blancura pequeña! 

¡Que no quiero verla! 
La vaca del viejo mundo 
pasaba su triste lengua 
sobre un hocico de sangres 
derramadas en la arena, 
y los toros de Guisando, 
casi muerte y casi piedra, 
mugieron como dos siglos 
hartos de pisar la tierra. 
No. 

¡Que no quiero verla! 

Por las gradas sube Ignacio 
con toda su muerte a cuestas. 
Buscaba el amanecer, 
y el amanecer no era. 
Busca su perfil seguro, 
y el sueño lo desorienta. 
Buscaba su hermoso cuerpo 
y encontró su sangre abierta. 
¡No me digáis que la vea! 
No quiero sentir el chorro 
cada vez con menos fuerza; 
ese chorro que ilumina 
los tendidos y se vuelca 
sobre la pana y el cuero 
de muchedumbre sedienta. 

¡Quién me grita que me asome! 
¡No me digáis que la vea! 

No se cerraron sus ojos 
cuando vio los cuernos cerca, 
pero las madres terribles 
levantaron la cabeza. 
Y a través de las ganaderías, 
hubo un aire de voces secretas 
que gritaban a toros celestes 
mayorales de pálida niebla. 
No hubo príncipe en Sevilla 
que comparársele pueda, 
ni espada como su espada 
ni corazón tan de veras. 
Como un río de leones 
su maravillosa fuerza, 
y como un torso de mármol 
su dibujada prudencia. 
Aire de Roma andaluza 
le doraba la cabeza 
donde su risa era un nardo 
de sal y de inteligencia. 
¡Qué gran torero en la plaza! 
¡Qué buen serrano en la sierra! 
¡Qué blando con las espigas! 
¡Qué duro con las espuelas! 
¡Qué tierno con el rocío! 
¡Qué deslumbrante en la feria! 
¡Qué tremendo con las últimas 
banderillas de tiniebla! 

Pero ya duerme sin fin. 
Ya los musgos y la hierba 
abren con dedos seguros 
la flor de su calavera
Y su sangre ya viene cantando: 
cantando por marismas y praderas, 
resbalando por cuernos ateridos, 
vacilando sin alma por la niebla, 
tropezando con miles de pezuñas 
como una larga, oscura, triste lengua, 
para formar un charco de agonía 
junto al Guadalquivir de las estrellas. 
¡Oh blanco muro de España! 
¡Oh negro toro de pena! 
¡Oh sangre dura de Ignacio! 
¡Oh ruiseñor de sus venas! 
No. 
¡Que no quiero verla! 
Que no hay cáliz que la contenga, 
que no hay golondrinas que se la beban, 
no hay escarcha de luz que la enfríe, 
no hay canto ni diluvio de azucenas, 
no hay cristal que la cubra de plata. 
No. 
¡¡Yo no quiero verla!!

Federico García Lorca, 1935

Uff, se me entrecorta la voz al recitarla, bien, señoras y señores, he señalado en negrita el verso por el cual me hago llamar Flor-Ka. Exacto. La flor de su calavera.
Bien, un placer haber compartido con vosotros mi primera entrada.

Que tengáis un día esplendoroso.
Muchas gracias.
Un abrazo.