La Fuente

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La fuente es otra imagen muy desarrollada. En las églogas, con su marco pastoril típico, es donde más frecuentemente suele aparecer. En la Égloga II de Garcilaso es testigo importantísimo de la de la acción que se dramatiza:

En medio del invierno está templada

el agua dulce desta clara fuente,

y en el verano más que nieve helada”

En la literatura mítica se produce un uso simbólico de la fuente.

La fuente es origen de la gracia divina que gratuitamente lo inunda todo.

Un significado similar tiene “Cántico Espiritual” de S. J. de la Cruz, cuando los ojos del amado se reflejan en sus aguas cristalinas:

“¡Oh cristalina fuente,

si en esos tus semblantes plateados

formases de repente

los ojos deseados

que tengo en mis entrañas dibujados!”

La Herida del Pecado

XIII

Él vivía en la Colonia de las Flores,

una orilla había a sus pies del Manzanares,

entre azucenas y abejoneares

las camelias desprendían mil olores.

Él vivía en la Colonia de las Flores,

no apreciaba su sabor a hierbabuena,

cuando a mi soledad golpeó la pena

le vinieron de repente mil dolores.

Él vivía en la Colonia de las Flores,

se enredaba cada atardecer de mayo

la corteza de su alma con el tallo

de mi corazón bebiendo mil licores.

Gracias.

Flor Ka

white petaled flowers
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LASCIATEMI MORIRE

El madrigal es la composición más importante del Renacimiento.

Existen madrigales desde el siglo XV, pero es durante el XVI cuando se hallan en lo más alto.

El madrigal es el ambiente, el lenguaje, el sentimiento musical que no todos podían permitirse disfrutar, puesto que pertenecía a una clase selecta y culta, pero compuesto en lengua vulgar.

Fuente: apuntes

https://youtu.be/WRVasTFjG1kAnne Sofie von Otter




LAS ABARCAS DESIERTAS

Miguel Hernández

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

“Viento del pueblo”. En Viento del pueblo.

Publicado este poema el 2 de enero de 1937 en Ayuda, Semanario de la solidaridad, núm. 36, Madrid. El poeta colabora con la campaña de Socorro Rojo en beneficio de la infancia recogiendo donativos y juguetes.

Las Abarcas Desiertas
Feliz Noche de Reyes!!! Paz y salud!!!
Dibujos en versos

2 de enero de 1492

Romance de Abenámar

– ¡Abenámar, Abenámar,

moro de la morería,

el día que tu naciste

grandes señales había!

Estaba la mar en calma,

la luna estaba crecida,

moro que en tal signo nace

no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro,

bien  oiréis lo que decía:

  • -No te la diré, señor,

Aunque me cueste la vida,

porque soy hijo de un moro

y una cristiana cautiva;

siendo yo niño y muchacho

mi madre me lo decía:

que mentira no dijese,

que era grande villanía;

por tanto, pregunta, rey,

que la verdad te diría.

  • -Yo te agradezco, Abenámar,

aquesta tu cortesía.

¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!

  • -El Alambra era, señor,

y la otra la mezquita,

los otros los Alixares,

labrados a maravilla.

El moro que los labraba

cien doblas ganaba al día,

y el día que no los labra

otras tantas se perdía.

El otro es Generalife,

huerta que par no tenía,

el otro Torres Bermejas,

castillo de gran valía.

Allí habló el rey don Juan,

bien oiréis lo que decía:

  • -Si tú quisieses Granada,

contigo me casaría;

Romance de Amenábar

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla.

  • -Casada soy, rey don Juan,

Casada soy que no viuda;

el moro que a mí me tiene

muy grande bien me quería.

Anónimo

SUMARIO 4. Consultorio 746. – Cervantes, verdaderamente manco?

La cultura durante el siglo XVI

FUENTE: HISTORIA Y VIDA

AÑO VI NÚMERO 62 MAYO 1973

* Revista mensual editada por Gaceta Ilustrada, S.A.

* Impreso en los talleres de “La Vanguardia”

* Director: Ramón Cunill

En su vida de Miguel de Cervantes Saavedra, publicada en Madrid en 1819 y varias veces reimpresa, Don Martín Fernández de Navarrete, aludiendo a la batalla de Lepanto, dice: ”Recibió Cervantes en tan activa refriega tres arcabuzazos, dos de ellos en el pecho, y el tercero en la mano izquierda, que le quedó manca y estropeada.” Lo mismo o algo muy semejante, escriben otros muchos ilustres biógrafos del autor del Quijote. ¿Por qué, entonces,  en El Huésped del Sevillano y alguna otra obra teatral los actores que encarnan a Cervantes salen a escena simulando que les falta el brazo? ¿Es que le cortaron dicho brazo a causa de las heridas recibidas? Creo que no. Y, por tanto, se debiera evitar el efecto deplorable de ver a Cervantes más mutilado de lo que quedó en Lepanto.

Si es que estoy en un error, les agradecería me sacaran de él.

Miguel Ortí Calvo Cuenca

Soldados republicanos en Belchite, recién conquistado
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VII

Tu mirada, el horizonte,

profundo sonar del río,

la flor de mi umbral al monte

se fue porque tenía frío.

Pensarte es como tomar

prestada una melodía,

algo así como notar

rayos de sol en la umbría.

Gracias.

Flor Ka