Cartas que nunca leerás, Historia, poesía

Semana Santa por Rubén Darío

ALMA DESNUDA

Soy un alma desnuda en estos versos,

alma desnuda que angustiada y sola

va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,

que puede ser un lirio, una violeta,

un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta

y ruge cuando está sobre los mares

y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares

dioses que no se bajan a cegarla;

alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla

con sólo un corazón que se partiera

para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera

dice al invierno que demora: vuelve,

caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve

en tristezas, clamando por las rosas

con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas

a campo abierto, sin fijar distancia,

y les dice: libad sobre las cosas.

alma que ha de morir de una fragancia,

de un suspiro, de un verso en que se ruega,

sin perder, a poderlo, su elegancia.

En 1960 salieron a luz en Buenos Aires dos obras inéditas de Alfonsina Storni: Cinco cartas y una Golondrina y Poemas olvidados.

PALABRAS DE RUBÉN DARÍO

Bajo sus lomos rojos, en la oscura caoba,

tus libros duermen. Sigo los últimos autores:

otras formas me atraen, otros nuevos colores

y a tus fiestas paganas la corriente me roba.

Goza de estilos fieros­ – anchos dientes de loba.

De otros sobrios, prolijos – cipreses veladores.

De otros blancos y finos – columnas bajo flores

de otros ácidos y ocres – tempestades de alcoba.

Ya te había olvidado y al azar te retomo,

y a los primeros versos se levanta del tomo

tu fresco y fino aliento de mieles olorosas.

Amante al que se vuelve como la vez primera:

eres la boca dulce que allá, en la primavera,

nos licuara en las venas todo un bosque de rosas.

alfonsaas

Semana Santa

31 DE MARZO DE 1899

Sevilla rebosa de forasteros; Toledo lo propio; a Murcia van los trenes llenos de viajantes. No faltan en las estaciones los indispensables ingleses provistos de sus minúsculas “detective”. Es en las provincias en donde la santa semana atrae a los turistas. Madrid es religiosamente incoloro, y lo que hace notar que se pasa por estos días de fiestas cristianas, es que desde ayer, por decreto del alcalde – un descendiente del ilustre Jacques de Liniers—, no circulan durante el día vehículos por la capital. Las campanas no suenan,reemplazadas litúrgicamente por las matracas, y jueves y viernes estas mujeres amorosas en la devoción recorren las calles cubiertas con sus famosas mantillas. En medio de la multitud, algo he advertido de una vaga y dolorosa tristeza. Se escucha que viene a lo lejos una suave música llena de melancolía; despacio, despacio.

Luego se va acercando y se oye una canción, seis voces, dos femeninas, dos de hombre, dos infantiles. El coro pasa, se diría que se desliza ante vuestros ojos y a vuestros oídos. Son ciegos que van cantando canciones, pidiendo limosna. Se aco⊗mpañan con violines, guitarras y bandolinas. Con sus ojos sin día miran hacia el cielo, en busca de lo que preguntaba Baudelaire. Lo que cantan es uno de esos motivos brotados del corazón popular, que dicen, en su corta y sencilla notación, cosas que nos pasan sobre el alma como misteriosas brisas que hemos sentido no sabemos en qué momento de una visa anterior.

Se diría que esos ciegos han aprendido su música en monasterios, pues traen sus voces algo como piadosa resonancia claustral. La concurrencia que va al paseo no para mientes. Por los balcones asoman unas cuantas caras curiosas.

De lo más alto de una casa, de una pobre buhardilla, cae para los ciegos una moneda de Cobre (Alfonsina).

En las iglesias se ostentan las pompas sagradas. Los caballeros de las diversas órdenes asisten a las ceremonias. La indumentaria resucita por instantes épocas enterradas. Mas ayer se cumplió con una antigua usanza en la mansión real que, con toda verdad, más que ninguna otra manifestación, ha podido llevar los espíritus hacia atrás, en lo dilatado del tiempo.

(…………………)

Esta ha sido para mí, más que la procesión mediocre, o las celebraciones eclesiásticas en los templos, la verdadera nota principal de la Semana Santa en la corte española. Pues si hoy la reina, en el ceremonial del Viernes Santo en la capilla real, ha hecho cambiar por cintas blancas las cintas negras de los procesos, al indultar a los reos de muerte, después de besar el lignum crucis, ayer ha estado, en un acto antiguo, más cerca de Jesucristo.

¿España es verdaderamente religiosa? Creo que, en el fondo, no.

Cuenta Georges Lainé que preguntó a un sacerdote gaditano: “¿Hay una corriente de opinión republicana muy marcada en el bajo pueblo de Cádiz?” El sacerdote le contestó: “Todos los obreros de Cádiz son republicanos, anticatólicos, y, un gran número, anarquistas.”

(…………………)

El fanatismo español, según Buckle, se explicaría por las luchas con las invasiones arábigas; pero Ives Guyot hace notar, con justicia, que antes había habido los grandes choques con los visigodos arrianos.

(…………………)
País de Carlos V, de Felipe II, de Carlos II el Hechizado; país de la expulsión de los judíos y de los moros: su fe no llega muy a lo profundo. Creedme: la brava España llevó la luz al mundo nuevo nuestro, a lejanas tierras, la impuso por la fuerza, de manera coránica; pórtala sobre el oro de la corona, sobre la cúpula del Palacio Real; pero España es como la espada: tiene la cruz unida a la filosa lámina de acero.

Gracias🙏💕😘💕

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s